En el corazón de la arena, donde los dioses griegos miraban con ojos fríos, se erguía un gladiador griego. Su armadura, una pieza única, reflejaba la luz del sol como mil estrellas. En su rostro, una máscara de pasión que ocultaba un pasado trágico. Su nombre, un eco en el viento: Pericles. Su furia, un rugido que conmovía a sus enemigos. U